
A Durero
- Fecha
1993
- Técnica
- Impresión por inyección de tinta sobre acetato
- Dimensiones
- 43 x 50 x 5,5 cm
- Año de ingreso
- 1999
- Número de registro
- AD01231
Paloma Navares utilizó la tecnología como una herramienta de restitución feminista. A inicios de los años noventa, la historia del arte feminista tiene una fuerte resonancia en España. En 1991, Griselda Pollock —una de las historiadoras que desde los años setenta había iniciado la batalla contra la ausencia de mujeres artistas en la historia del arte— fue invitada por el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid. Ese mismo año se traduce Mujer, arte y sociedad de Whitney Chadwick y, un año después, Estrella de Diego publica El andrógino sexuado.
A Durero pertenece a la etapa de investigación que Paloma Navares llamó Fragmentos del jardín de la memoria, donde reproducía una serie de iconografías clásicas de la mujer en la pintura occidental; en este caso, Eva pintada por Durero. La copia en transparencia en blanco y negro del torso desnudo deviene, en la interpretación de la artista, en un cuerpo que cuelga
de una percha como mercanc ía. Esa forma fantasmática recontextualiza críticamente el icono de la representación de la seducción femenina para revelar su condición de objeto subyugado de deseo masculino. Navares muestra los mecanismos de producción de imagen con los que la cultura occidental ha construido el régimen de dominación sobre la mujer.