
Estufa-Adelfa
- Fecha
1991
- Técnica
- Ensamblaje
- Materia
Chapa de hierro, barro cocido y cuerda de algodón
- Dimensiones
- 70 x 110 x 61,5 cm
- Año de ingreso
- 2025
- Número de registro
- AD11499
La artista Elena Blasco es exponente en estas salas de un acercamiento al objeto carente de prejuicios, con una acción desinhibida que subraya el hecho artístico de la unión dispar. Su principal seña de identidad es el desenfado y la falta de ortodoxia con la que enfrenta su arte. Blasco ha eliminado las fronteras entre los diferentes medios y disciplinas para saltar con naturalidad de la superficie pictórica a las tres dimensiones, y es, además, exponente de una temprana e independiente perspectiva feminista.
La propia artista se ha referido al origen de su acercamiento a la escultura de la siguiente manera: «Al ponerme a hacer cuadros sabía con precisión lo que iba a salir, el cuadro que iba a pintar […]. Esa fue, en realidad, la razón por la cual comencé a interesarme por la escultura o, mejor, la razón por la que empecé a hacer objetos. Porque ahí ignoraba lo que podía pasar». Estufa-Adelfa es la conjunción de dos objetos extraños entre sí, pero absolutamente cotidianos. Expresa una simbólica fricción doméstica de opuestos: la atadura y opresión entre lo femenino y artesanal (representado por el tiesto de barro) y lo masculino e industrial (expresado en la estufa, que la autora identifica con el origen viril y paterno). Esta obra formó parte de la exposición individual Al deseo: Lo meneo, y que más da no entender (1991) y representa cómo «los interiores atan o dan lugar a que se aten cosas tan disímiles» como ejemplo máximo de opresión.
Carmen Fernández Aparicio
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