Materia, estructura y fragilidad: las obras sobre papel de Elena Asins

Juan Antonio Sáez y María Sierra preparando una obra para su enmarcado
El departamento de Conservación-Restauración del Museo Reina Sofía ha realizado un estudio exhaustivo del estado de conservación de las más de ochenta obras preseleccionadas de la artista Elena Asins para su préstamo temporal a la exposición Elena Asins. Estructura Espacio Tiempo, organizada por la Kutxa Fundazioa, y ha abordado la restauración de las obras que así lo requerían.
Además, el trabajo de este equipo ha sido fundamental a la hora de definir las directrices específicas para el enmarcado, embalaje, transporte, montaje y exhibición de las piezas, con el fin de garantizar su integridad material a lo largo de todo el proceso y asegurar las condiciones óptimas de conservación preventiva durante el periodo de préstamo.
Equipo de conservación-restauración
Este proyecto de conservación-restauración, desarrollado entre noviembre de 2025 y enero de 2026, ha sido liderado por Juan Antonio Sáez Dégano y María Sierra García.
Técnica de ejecución
El conjunto de obras presenta una amplia diversidad material —papel, madera o metal— y tamaño —piezas de gran formato, esculturas y otros soportes—. Dentro de esta selección, las obras sobre papel constituyen el grupo más numeroso y, desde el punto de vista de la conservación, el más delicado, motivo por el cual el presente proyecto se ha centrado de manera específica en su análisis y tratamiento.
En las obras sobre papel de Elena Asins, la fragilidad del soporte no constituye un elemento accesorio, sino una condición inherente a su práctica artística. La conservación de estas piezas exige, por tanto, una atención técnica rigurosa y una lectura respetuosa de la relación entre forma, materia y pensamiento que define el conjunto de su obra.
Una parte significativa de estas obras está realizada sobre papel vegetal o papel sulfurado, un soporte de extrema fragilidad, que se caracteriza por su baja resistencia mecánica, su transparencia y su elevada reactividad frente a la humedad, la temperatura y la manipulación. Además, en este caso, el papel no actúa únicamente como soporte, sino como un elemento estructural dentro del sistema formal y conceptual de la obra, condicionando tanto su estabilidad material como las decisiones adoptadas durante el proceso de conservación.
Estado de conservación
El estudio individualizado y riguroso del estado de conservación de las obras sobre papel ha permitido identificar una serie de alteraciones recurrentes que hacían necesaria una intervención previa a su salida en préstamo. Entre las patologías observadas se detectaron desgarros —especialmente en zonas perimetrales—, deformaciones del soporte, restos de adhesivos procedentes de sistemas de montaje anteriores y la presencia de cintas adhesivas.
En el caso de las obras realizadas sobre papel vegetal, estas alteraciones se ven acentuadas por las condiciones en las que parte del conjunto había ingresado en las Colecciones del Museo. Algunas de las piezas se habían conservado enrolladas, lo que había generado tensiones prolongadas en el soporte, deformaciones persistentes y un debilitamiento estructural progresivo, especialmente en bordes y zonas de mayor manipulación. Esta circunstancia, unida a la propia fragilidad del material, incrementa el riesgo de aparición de desgarros y pérdidas durante los procesos de manipulación, transporte y montaje.
Toda esta información fue recogida en mapas de daños y documentación técnica detallada, acompañada de un registro fotográfico sistemático realizado antes, durante y después de la intervención. La documentación generada fue incorporada a la base de datos del Museo, garantizando la trazabilidad del proceso y facilitando tanto el seguimiento del préstamo como el acceso a la información de cara a futuras actuaciones de conservación.
Tratamiento realizado
Las intervenciones se han planteado desde criterios de mínima intervención, reversibilidad y compatibilidad de materiales, priorizando la estabilización estructural de las obras y la mejora de su legibilidad sin alterar su apariencia original.
Los tratamientos realizados incluyen la limpieza perimetral superficial mediante gomas de diferentes durezas, seleccionadas en función de la resistencia específica de cada soporte. La retirada de cintas adhesivas se ha llevado a cabo mediante microchorro de aire caliente, con un control riguroso de la temperatura y el tiempo de aplicación para evitar deformaciones del papel vegetal. Los restos de adhesivos fueron eliminados de forma localizada mediante hisopo y una mezcla de disolventes.
Los desgarros principales se han consolidado mediante una mezcla de adhesivos, reforzada con injertos de papel japonés seleccionados en función de su gramaje, fibra y tonalidad. En aquellos casos en los que el desgarro afectaba a la lectura visual de la obra, se ha realizado una reintegración cromática puntual con pincel extrafino y pintura mate, siguiendo criterios de discernibilidad y estabilidad.
Los desgarros secundarios, especialmente en el perímetro, han sido estabilizados con injertos de papel japonés y una mezcla de adhesivos.
La conservación-restauración en el contexto del préstamo: acompañamiento y supervisión
En el proyecto se ha trabajado en la definición de pautas específicas para el montaje expositivo, adaptadas a las características materiales de cada obra. Estas indicaciones han tenido en cuenta aspectos como los sistemas de sujeción, el tipo de enmarcado, la manipulación durante el montaje y las condiciones ambientales recomendadas, asegurando que las decisiones museográficas sean compatibles con los criterios de conservación preventiva.
Asimismo, el equipo de restauración que lidera este proyecto ha participado activamente en las fases de montaje y desmontaje, supervisando la correcta manipulación de las obras y verificando que las condiciones acordadas con la institución solicitante se mantengan durante todo el proceso. Este acompañamiento técnico resulta especialmente relevante en el caso de obras sobre papel, de gran fragilidad, donde pequeños gestos pueden tener un impacto significativo en su estabilidad material.
Como parte del seguimiento de este préstamo se ha supervisado también al transporte de las obras, que han viajado acompañadas por un correo, profesional de la conservación-restauración que custodia las obras durante su traslado, supervisa el embalaje, la manipulación y las condiciones de viaje, y realiza las comprobaciones necesarias tanto a la salida como a la llegada a destino. Este papel garantiza la continuidad del control del estado de conservación y permite detectar de manera inmediata cualquier incidencia que pudiera producirse durante el trayecto.
Un enfoque integral
Este enfoque integral pone de manifiesto que la conservación-restauración no es un trabajo aislado, sino un proceso transversal que acompaña a la obra en su circulación institucional. La figura del profesional de la conservación-restauración se configura, así, como agente clave en el diálogo entre conservación, museografía y exhibición pública, asegurando que las obras, en este caso las de la artista Elena Asins, puedan ser mostradas en condiciones óptimas sin comprometer su preservación a largo plazo.
Sobre la autora
Elena Asins (Madrid, 1940–2015) fue una artista plástica, escritora, conferenciante y crítica de arte española, considerada una de las figuras más relevantes del arte conceptual en España. Su trabajo se desarrolló en un territorio de intersección entre arte, pensamiento y sistemas lógicos, situando el proceso intelectual en el centro de la práctica artística.
A lo largo de su trayectoria, Asins basó su lenguaje plástico en el cálculo sistemático y en la exploración de estructuras formales, incorporando de manera pionera en el contexto artístico español el uso de nuevas tecnologías. Esta aproximación rigurosa y analítica dio lugar a una obra que abarca múltiples formatos y técnicas, desde obras sobre papel hasta esculturas, vídeo y trabajos de gran formato, en los que la relación entre idea, estructura y materialidad resulta esencial.
Su contribución al arte contemporáneo fue reconocida con importantes distinciones institucionales, entre las que destacan la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes del Gobierno de España, concedida en 2006, y el Premio Nacional de Artes Plásticas, en 2011.





