
Celebrada el Miércoles 20 de noviembre, 2024 - 19:00h
- Localización
- Edificio Nouvel, Auditorio 400 y Plataforma online
- Aforo
- 400 personas
- activity.details.languaje
- Español y portugués
El 20 de noviembre, Día de la Conciencia Negra, se conmemora la figura de Zumbi dos Palmares, un personaje clave en la lucha contra la esclavitud en Brasil, asesinado en esta misma fecha. La asociación Maloka, en colaboración con Museo Situado, le rinde homenaje con un concierto colectivo que, a través de la música, la danza y las intervenciones de proyectos antirracistas como el Sindicato de Manteros, honra el legado de la población negra y afrodescendiente en Brasil. La actividad busca también crear conciencia sobre su invaluable aporte cultural y los problemas causados por el racismo.
El arte y la cultura han estado siempre presentes en la vida cotidiana de esta comunidad funcionando como una forma de resistencia y como medio para mantener el vínculo con sus raíces, preservando viva la esperanza a pesar de las adversidades de la vida. Los ritmos musicales brasileños están, en gran parte, inspirados en esta raíz africana. Este concierto abre un espacio para generar lazos comunitarios entre las diferentes culturas que conviven en Madrid, partiendo del respeto y del reconocimiento de la herencia afrodescendiente como un pilar positivo e integrador de la sociedad.
La actividad se celebra en el marco del Otoño Antirracista y Anticolonial, una iniciativa de diferentes colectivos y organizaciones antirracistas de Madrid para honrar la memoria de Lucrecia Pérez, primer asesinato juzgado como delito de odio en España. Numerosos colectivos y organizaciones se han unido para organizar actividades culturales, de creación de conocimiento comunitario y de memoria colectiva de las personas migrantes y racializadas que son referentes en el Estado español, unidas bajo el lema: “Sin antirracismo no hay futuro y solamente unidas conseguiremos hacernos oír”.
En el marco de
Otoño Antirracista y AntiColonial
Organiza
Museo Situado y Asociación Cultural Brasileira Maloka
Participantes
Jeane Bonfim es bailarina, percusionista y capoeirista. En Madrid trabajó como profesora de percusión formando el grupo Batucada Feminista da Maloka, en el que los instrumentos de percusión se confeccionan con material reciclado. Actualmente participa en varios proyectos de danza afrobrasileña, investigando e interpretando el género de danza para rescatar la ancestralidad y recuperar formas artísticas invisibilizadas durante muchos años.
Hilton Cruz es músico de percusión. En 2006 viajó a Europa trabajando con las compañías Rio Samba Show, Brasil Pandeiro, Carnaval Brasil y Batucada Carioca. Actualmente trabaja como percusionista en los grupos Samba y Algo Más, Só Canto Samba, Pagode da Piscina, Feijão com Samba y Sorriso Sacana.
Batata Galiza es un multipercusionista con una dilatada trayectoria profesional tanto en Brasil como en España. Durante más de treinta años ha vivido y trabajado en España, donde destacó en diversos eventos organizados por el Ayuntamiento de Madrid y en programas de televisión. Su trabajo como percusionista lo llevó a unirse a varios grupos de samba de carácter internacional. Actualmente forma parte del círculo Samba de Terraza.
Gil Gomes es percusionista. Radicado en España desde 2010, participó en Forró du Luiz en la Sala Barco y realizó varias colaboraciones con artistas de la escena brasileña en la ciudad de Madrid, tocando en diversas salas y salas de conciertos. Ha colaborado con artistas españoles como Rosendo, Rodrigo Mercado, Diana Siliberte y Carmen Carmona. Actualmente toca percusión en el grupo Litoral Soul, además de participar con otros artistas.
Okan Kayma es músico, percusionista, productor musical y educador, desarrollando su trabajo en múltiples lenguajes artísticos. En 2011 profundizó en su investigación sobre el universo de la música popular brasileña y su labor como educador artístico, que culminó con la publicación de su libro Caderno de Ritmos Brasileiros e Instrumentos de Percussão (2015).
Lycanto es músico, bailarín y compositor originario de la República Democrática del Congo. En 2006, en Nueva Delhi, se unió al grupo TONNERRE, logrando cierta notoriedad y popularidad en la comunidad afroindia, a través de Headlines Today Television. Actualmente reside en España, donde desarrolla su propio proyecto artístico de world music.
Eduardo Marreta es un músico que, además del cavaquinho y la guitarra, domina varios instrumentos de percusión e interpreta sus propias composiciones. Participó en varios espectáculos culturales en España, incluso en el Teatro Real. Actualmente participa en Samba y Algo Más en Café Berlín, también en varios proyectos de samba y en Roda de Choro de Madrid.
Muzzangue es artista visual multidisciplinario, bailarín, coreógrafo y antropólogo social y cultural con un posgrado en Cultura y Pensamiento de las Personas Negras e Igualdad de Género. En 2022 recibió el premio “Personalidad brasileña destacada en Europa” de la revista High Profile. Ha colaborado con reconocidos artistas nacionales e internacionales.
Nar Ndiaye es percusionista, y toca el djembe, sabar, tama y otros instrumentos de percusión africanos. De sus padres, ambos griots —narradores de historias en forma poética y musical—, hereda su modo de narrar historias y la enseñanza de la música. Muy activo en la escena cultural madrileña, así como en varias otras ciudades de España, forma parte de varios proyectos como bailarín, percusionista de acompañamiento o musical, como el proyecto Afrojam.
Wellington Nego Tinho es cantante, compositor, guitarrista y percusionista. Desde su llegada a Madrid ha tocado y cantado con diferentes formaciones mientras desarrollaba su trabajo individual, que engloba samba, bossa nova y música popular brasileña (MPB). Durante muchos años ha trabajado en diferentes escenarios de la capital española, entre los que destaca su participación en varias ediciones de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) y en diferentes canales de televisión española durante el carnaval.
Edimundo Santos es cantante, compositor y guitarrista. En 2014 fue invitado por la compañía Teatro Defondo para ser el director musical de la obra La ópera del malandro, de Chico Buarque, que se presentó durante un mes en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. Participó en FITUR 2024.
João Silva es cantante, compositor y guitarrista. Su último proyecto LitoralSoul, acompañado por músicos brasileños afincados en Madrid, aporta toda esa fusión y autenticidad en sus directos, incluyendo canciones escritas por él. Su nuevo proyecto, Brisa Mar, reúne canciones de su repertorio original y tiene como objetivo promover y ayudar a preservar la cultura y los recursos naturales de su ciudad natal.



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Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
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Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
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Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
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Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.


