Sala 203.02

Mujeres en vanguardia

Hasta bien entrado el siglo XX no existió en España un marco cultural en el que contextualizar profesionalmente a las mujeres en el arte. La historia de las primeras artistas mujeres de la modernidad se compone por tanto de excepciones con características vitales específicas: urbanas, de clase media-alta y, con frecuencia, con acceso a educación superior. Un grupo reducido de ellas consiguió emprender un camino personal de emancipación que condujo a su progresiva profesionalización. Por otro lado, la mujer moderna era consciente de que no existe emancipación sin educación; sobre ese sustrato se fundó la Residencia de Señoritas, un proyecto dirigido por mujeres cuyo objetivo era impulsar la educación superior femenina. Desde allí surgieron otras iniciativas como el Lyceum Club Femenino, centro de discusión y lugar de encuentro. Algunas de las obras de arte surgidas en este contexto dan cuenta del espíritu de sororidad alentado por estos nuevos espacios, que se convierten también en lugares para la exposición pública de su trabajo.  

Sin embargo, patrones del pasado seguían vigentes y las mujeres artistas veían cómo en su formación se las dirigía sutilmente hacia medios como la decoración, la escenografía, el textil o la ilustración, históricamente considerados subalternos. Fue no obstante en esos ámbitos donde encontraron espacios de posibilidad y libertad: es el caso del I Salón de Dibujantas, que tuvo lugar en el Lyceum Club en 1931 y que supuso un hito, pues recogió los trabajos realizados por mujeres para los periódicos más importantes del momento. Desveló cómo la ilustración era un medio de vida para numerosas artistas, sin perjuicio de que muchas de ellas, a contracorriente, desarrollaran también sus proyectos de mayor calado en territorios antes vedados, como la pintura de gran formato o la escultura, aplicando iconografías nuevas y alternativas a las del mundo masculino.

17 obras

9 artistas