
Marta Minujín, La Destrucción, 1963. Getty Research Institute, Los Angeles (2014.R.20)
Donación de la Fundación Roy Lichtenstein en memoria de Harry Shunk y Janos Kender. Fotografía: Shunk-Kender © J. Paul Getty Trust
A lo largo de más de seis décadas, Marta Minujín (Buenos Aires, 1943) ha desarrollado una de las trayectorias más singulares del arte latinoamericano contemporáneo que le ha valido la máxima distinción del Ministerio de Cultura español, el Premio Velázquez, en 2016. Figura decisiva del happening, la instalación y las prácticas participativas, su trabajo ha desbordado las categorías artísticas tradicionales, cuestionando los límites entre arte y vida, y situando la experiencia colectiva en el centro de la creación. La exposición La Menesunda según Marta Minujín reconstruye una de sus obras fundamentales, hoy considerada un hito pionero en la historia de las instalaciones inmersivas de la segunda mitad del siglo XX.
Creada en 1965 por Marta Minujín y Rubén Santantonín para el Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires en un contexto de gran experimentación conceptual y profundas transformaciones culturales en Argentina, La Menesunda transformó radicalmente la relación entre obra y espectador. Concebida por sus autores como una «ambientación» efímera, sustituyó la contemplación por la experiencia multisensorial para convertir el espacio expositivo en un lugar de participación activa. La versión que presenta el Museo Reina Sofía es fruto de la investigación desarrollada en 2015 por el Museo Moderno de Buenos Aires para reconstruir la obra a partir de fotografías, filmaciones y otros materiales, en estrecha colaboración con la propia artista. Tras su presentación en Buenos Aires y posteriormente en el New Museum de Nueva York y Copenhaguen Contemporary, esta reconstrucción, coproducida por el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y Tate Liverpool, se muestra por primera vez en España.
En lunfardo, el argot rioplatense, «menesunda» significa mezcla, confusión o caos de elementos heterogéneos. El término sintetiza el espíritu de una obra que integra una amplia diversidad de medios artísticos y estímulos sensoriales, implicando directamente a quienes la recorren y desdibujando las fronteras entre arte y vida cotidiana. La Menesunda condensó muchas de las inquietudes que atravesaban las vanguardias de los años sesenta: la posibilidad de entrar en la mente de una mujer artista, la irrupción de la cultura de masas, la incorporación de los medios de comunicación al lenguaje artístico, la centralidad del espectador y la posibilidad de entender el arte como una práctica compartida. Su radicalidad no solo modificó el modo de concebir la exposición, sino que anticipó formas de producción artística cuya vigencia continúa definiendo buena parte de las prácticas contemporáneas.
En esta ocasión, la presentación de La Menesunda en el Museo Reina Sofía se acompaña de un recorrido documental dedicado a los happenings, performances y acciones participativas desarrollados por Marta Minujín entre 1963 y 1985. A través de fotografías, dibujos y distintos materiales de archivo, la muestra explica ampliamente el intenso proceso de experimentación que definió más de dos décadas de trabajo en el arte de acción. Tras su estancia en París, donde entró en contacto con el Nouveau Réalisme y abandonó la pintura en favor del ensamblaje y el arte performativo, Minujín desarrolló algunas de sus propuestas más radicales, alternando su actividad entre Buenos Aires y Nueva York. Desde acciones como Simultaneidad en simultaneidad, en las que intervino la televisión y la radio, y El pago de la deuda externa con choclos, realizada en colaboración con Andy Warhol, o la serie Mitos populares desmitificándose, entre los que destaca El Obelisco de pan dulce y El Partenón de libros, su trayectoria ha explorado de manera continuada nuevas formas de participación y de intervención en el espacio público.
Más de sesenta años después de su creación, La Menesunda conserva intacta su capacidad para interrogar los modos en que se construye el imaginario colectivo. En un presente atravesado por la circulación incesante de imágenes y la espectacularización de lo cotidiano, esta instalación de instalaciones continúa invitando a entender el arte no como un objeto distante de contemplación, sino como un acontecimiento que solo existe plenamente cuando es vivido: una experiencia estética con efectos en la subjetividad de quien la recorre. Al cuestionar con imaginación radical las relaciones entre realidad y representación recuerda una de las funciones clave de los museos: ampliar las formas de ver el mundo.
Artistas
Organiza
Tate Liverpool y Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
Colabora
Comunidad de Madrid
Comisariado
Manuel Segade
Itinerancia
Copenhagen Contemporary
Museo Reina Sofía
Tate Liverpool
Crédito
Exposición organizada por Tate Liverpool y Museo de Arte Moderno de Buenos Aires en colaboración con el Museo Reina Sofía. Itinerancia: Copenhagen Contemporary y Museo Reina Sofía.
Agradecimientos
Fundación Ama Amoedo
Radisson RED Madrid



