Tiempos de jazz en París
Serge Guilbaut y René Urtreger

Celebrada el 20 nov 2018
Este encuentro, que marca la apertura de la exposición París pese a todo. Artistas extranjeros, 1944-1968 en el Museo Reina Sofía, busca examinar la compleja trama de la identidad nacional y de las políticas culturales en la posguerra a través del jazz y de su relación con el arte moderno. Se compone de una breve conferencia del historiador del arte y comisario la exposición Serge Guilbaut, y de un concierto del pianista de bebop René Urtreger.
Guilbaut es el autor de la célebre tesis que argumenta cómo el traslado de la capitalidad artística de París a Nueva York después de la Segunda Guerra Mundial responde a una serie de acciones dirigidas a construir la hegemonía norteamericana desde la cultura. Mientras, de manera inversa, se había producido otro “robo”, el de la consideración del jazz como un arte específicamente francés pese a haber sido inventado en Estados Unidos. En su conferencia, Guilbaut expone las ideas que, según él, la pintura francesa de posguerra extrajo del jazz para aferrarse a la modernidad frente al empuje de la abstracción norteamericana.
Aunque nada más llegar a Francia en 1917 el jazz es entendido como un estilo musical espontáneo y libre, estas cualidades se irán asimilando progresivamente, por un lado al cosmopolitismo, al identificarse este género con la música de una minoría racial y, por otro, a un sentido de la composición netamente francés. El jazz se dividirá así en dos estilos: el clásico, ordenado y, por tanto, afrancesado de Nueva Orleans; y el imprevisible, frenético y espontáneo del bebop. A ambos estilos acude para reinventarse la llamada Escuela de París –nombre que agrupa las diferentes tendencias pictóricas en esa ciudad entre 1920 y 1950– cuando la capital francesa deja de ser el centro del mundo del arte.
Tras la conferencia, René Urtreger, uno de los compositores y pianistas más relevantes desde la década de 1950, cuando tocaba con Miles Davis, Stan Getz o Chet Baker, ofrece un concierto en el que repasa los grandes temas del bebop.
Participantes
Serge Guilbaut es historiador del arte. Profesor emérito en la Universidad de la Columbia Británica en Vancouver, Canadá, ha escrito De cómo Nueva York robó a París la idea de arte moderno (Mondadori, 1990, y Tirant Lo Blanch, 2007), Sobre la desaparición de ciertas obras de arte (Curare, 1995) y Los espejismos de la imagen. Ensayos de arte contemporáneo (Akal, 2009). Ha comisariado Bajo la bomba. El jazz de la guerra de imágenes (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, MACBA, 2007-2008) y París pese a todo. Artistas extranjeros, 1944-1968 (Museo Reina Sofía, 2018-2019).
René Urtreger es músico y compositor. Considerado uno de los fundadores del bebop, ha tocado con Dizzy Gillespie, Lee Konitz, Johnny Griffin y Sonny Rollins, entre otros. En 1958 participó junto a Miles Davies en la banda sonora de la película Ascenseur pour l’echafaud [Ascensor para el cadalso], de Louis Malle, basada en el disco homónimo grabado por ambos en 1957. Participaron también en este disco el batería Daniel Humair y el bajista Pierre Michelot, con quienes Urtreger fundaría en 1960 el trío HUM. En su discografía destacan, además, René Urtreger Plays Bud Powell (1955), Modern Jazz au Club Saint-Germain (1955), HUM (1960, 1979 y 1999) y Onirica (2000).
Más actividades

Hacer es saber. Nexo y nudo
29 MAY, 12 JUN 2026
En el marco del programa Hacer es saber, Nexo y nudo es un taller que propone pensar en común a través del hacer manual y el tejido colectivo de ideas. Vinculado a la exposición Entes de Aurèlia Muñoz, esta actividad está dirigida a parejas —unidas por cualquier tipo de vínculo familiar o afectivo: amistades, abuelas, vecinos…— para trabajar de manera colaborativa.
El taller incluye un breve recorrido por la exposición y una sesión de experimentación inspirada en esta, a través de nudos básicos y ensamblajes con distintos materiales. A partir de esta práctica se plantea un acercamiento sensible a los conceptos de nexo, red y tensión, así como una aproximación creativa a las ideas de ajuar, enseres heredados y saberes compartidos entre los vínculos afectivos.

Exilio y ajenidad
Sábado 30 de mayo y 6 de junio, 2026 - 18:00 H
Durante los años del gobierno de la Unidad Popular tres jóvenes cineastas se presentaron en las oficinas de Chile Films para presentar un proyecto de película: Marilú Mallet, Valeria Sarmiento y Angelina Vázquez. Esta sesión proyecta tres películas que recogen la experiencia de exilio de estas tres directoras. En Dos años en Finlandia, Angelina Vázquez retrata las condiciones sociales y laborales de las personas chilenas refugiadas en el país nórdico. La ficción Lentement, dirigida por Marilú Mallet, sigue a una joven exiliada chilena por los espacios de Montreal contaminados de nostalgia y rabia política. En Huellas, Valeria Sarmiento vuelve a Chile para indagar en la memoria de la violencia ejercida por la dictadura militar de Pinochet. La sesión culmina con un coloquio con las tres cineastas, reunidas por vez primera.

Querida América
Viernes 29 de mayo y 5 de junio, 2026 - Consultar horarios
En estas películas, Marilú Mallet viaja a Solentiname, en Nicaragua, y Andahuaylillas, en Perú, con el objetivo de retratar comunidades que resisten a las inclemencias de la industrialización forzada. En Solentiname, el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal fundó una utopía cristiana, poética y revolucionaria. En Andahuaylillas, un pueblo cercano a Cuzco, Mallet explora la heterocronía de la cultura andina.

Poéticas del sujeto
Jueves 28 de mayo y 4 de junio, 2026 - Consultar horarios
En la tensión entre el documental y la ficción, entre la crudeza de un presente político trágico y la fuga narrativa, reside la verdad de la condición del exilio. Marilú Mallet ensaya en Journal inachevé [Diario inacabado, 1982] con su propia subjetividad, transitando de la afirmación a la duda. En Double Portrait [Doble retrato, 2000], María Luisa Señoret pinta a su hija Marilú, y esta graba el proceso. En esa relación circular la cineasta construye una poética del retrato como algo nunca acabado, un proceso de exploración en el que la memoria, la identidad y la historia política se funden hasta desdibujarse.

El sí mágico
Jueves 28 de mayo, 2026 - 17:30 H
Este ciclo está organizado por equipoMotor, un grupo de adolescentes, jóvenes y personas mayores que han participado en proyectos comunitarios educativos del Museo Reina Sofía. El programa se articula en cuatro bloques temáticos en torno a la idea de lo monstruoso.
Esta última sesión se articula en torno a High Roads (Giuliana Racco, 2022), una película que desplaza la mirada desde los grandes relatos del genocidio en Palestina hacia formas cotidianas de resistencia. A través de cuatro mujeres palestinas que practican deporte, respiración y otras disciplinas corporales en un contexto marcado por la ocupación militar israelí, la obra muestra cómo el cuidado, la persistencia y la construcción de comunidad pueden convertirse en prácticas políticas. La película conecta con la idea del “sí mágico” desde la decisión de seguir produciendo bienestar, movimiento y vínculos allí donde las condiciones parecen impedirlo.
También propone una forma de descentralización: la resistencia no aparece en las instituciones ni en los discursos oficiales, sino en los cuerpos, los afectos y los gestos compartidos.Esta última sesión se desarrolla a partir de películas que ensayan formas de desviarse del eje institucional y activar otros modos de mirar, jugar, resistir y organizarse colectivamente. A través de máscaras, reglas alteradas, ficciones corporales o prácticas cotidianas de cuidado, las obras trabajan con situaciones donde aceptar lo improbable o lo extraño funciona como una especie de «sí mágico»: un gesto que permite que algo se desplace y se transforme dentro de un contexto hegemónico.
El museo deja entonces de aparecer como un lugar fijo desde el que se ordena la cultura y pasa a convertirse en un espacio atravesado por otras reglas, temporalidades y maneras de habitar lo común. Las películas reunidas en esta sesión desplazan la mirada hacia lo que normalmente queda fuera: territorios periféricos, prácticas híbridas, gestos torpes pero llenos de intención o formas de organización alejadas de los códigos dominantes. En lugar del brillo institucional, aquí aparecen lo áspero, lo precario y lo extraño como formas legítimas de hacer y mostrar cultura.
La propuesta no busca tanto afirmar una nueva centralidad como abrir una pregunta sobre qué ocurre cuando la autoridad del centro se desestabiliza y otras sensibilidades, cuerpos o imaginarios entran en escena. Un cine que, más que ofrecer respuestas cerradas o buscar consenso, ensaya maneras distintas de habitar el museo y de producir espacio común.


