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Viernes, 21 de septiembre
Edificio Sabatini, Sala de Bóvedas
Museo Reina Sofía
18:30 – 19:00 h
Janneke van der PuttenArtista visual y performer holandesa que hace de la voz su instrumento principal. Con ella explora física, sónica y emocionalmente diferentes entornos, empleando técnicas aprendidas durante años de estudio. Su música se aleja de los parámetros usuales de lo moderno, donde la amplificación y la síntesis son la norma, y se centra en la simple resonancia del cuerpo, en el aquí y el ahora.
19:00 – 19:30 h
Agnès PeMusicóloga de lo “no común”, residente en Madrid, su trabajo trasciende los límites de cualquier género. Si en la primera edición de Archipiélago participó con una sesión ecléctica y arrolladora, en esta ofrecerá un concierto intenso, retorciendo miles de archivos MIDI hasta dejarlos irreconocibles, al tiempo que genera nuevas formas y estructuras (ar)rítmicas. Computer music de baja fidelidad y alta fisicidad con una actitud lúdica e imparable: todo o nada.
19:30 – 20:00 h
HashigakariHashigakari rinde homenaje en su nombre al teatro noh japonés. Sus componentes, afincados en Madrid, David Area (electrónica) y Tomás Gris (instrumentos varios y objetos), focalizan su práctica en la libre improvisación y el reduccionismo, inspirándose en la escuela onkyo japonesa y en las obras de grupos como Wandelweiser, para los que el silencio, más allá de un recurso estético, supone el origen de un acontecimiento. Juntos dirigen el sello discográfico Ex-Nihilo y forman parte del ensemble maDam, el colectivo GRS y el cuarteto Nanimo.
20:00 – 20:30 h
Clara de AsísCompositora y guitarrista española radicada en Francia. Sus performances acentúan la simplicidad y la escucha activa como medios de creación musical, por lo que manipula electro acústicamente objetos, materiales y fuentes sonoras con un enfoque minimalista. Su último disco, Do Nothing (2018), es una suite en la que deja que los sonidos producidos entre una acción y otra "vivan" por sí solos, con resultados reveladores para el oyente.
20:30 – 21:30 h
Cedrik FermontNacido en Zaire (actual RDC), criado en Bélgica y residente en Berlín, Fermont se adentra desde 1989 en los dominios de la electrónica y el ruidismo. En Archipiélago ofrece una sesión basada en la investigación y divulgación de las escenas experimentales en varios países africanos y asiáticos. Con estas premisas, ha comisariado varias antologías desde su sello Syrphe y publicado diversos ensayos, entre los que destaca el volumen Not your world music. Noise in South East Asia (2016), escrito junto con Dimitri della Faie.
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Viernes, 21 de septiembre
Edificio Sabatini, Jardín
Museo Reina Sofía
19:30 – 20:30 h
TutuDesde Barcelona, la dj Gemma Planell (Tutu) ha viajado a algunos de los festivales que marcan cómo se entiende una parte de la música actual en Europa (Atonal, TodaysArt, Sónar…). Suele comenzar sus sesiones con grabaciones de pájaros o carreras matinales, en las que se hayan patrones rítmicos a partir de los cuales construye un continuo de texturas oscuras e intensas. El punto de partida de su intervención en Archipiélago es un atardecer a cielo abierto, situación de escucha muy distinta a la de los clubes de electrónica.
20:30 – 22:00 h
ToukadimeToukadime, que significa "presentar" en árabe, se escucha con frecuencia en numerosas grabaciones magrebíes recogidas en formatos analógicos durante buena parte del siglo XX. Es también el nombre del proyecto con el que, desde 2011, los djs franceses Bachir y Krimau preservan y difunden este patrimonio sonoro, que han reunido en una imponente colección de discos de vinilo, a través de digitalizaciones publicadas online, programas radiofónicos y sesiones para la pista de baile como la que proponen en Archipiélago.
22:15 – 23:30 h
Ammar 808El productor tunecino Sofyann Ben Youssef aboga por reinterpretar composiciones tradicionales del Magreb desde una perspectiva futurista, al tiempo que denuncia la crueldad de las fronteras y lucha por superar el separatismo poniendo en valor las diferencias. En Archipiélago presenta el primer álbum de su proyecto Ammar 808, Maghreb United, donde el sonido hipnótico de la gasba y la zokra se yuxtapone al de la legendaria caja de ritmos TR-808, esencial en la definición del electro o el techno, géneros hoy consagrados pero rotundamente innovadores en sus inicios.
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Sábado, 22 de septiembre
Real Conservatorio Superior de Música
Interpretación al órgano del Auditorio Manuel de Falla
16:30 – 17:30 h
Áine O'DwyerLo que ha convertido a esta arpista, vocalista, compositora, improvisadora y artista visual irlandesa en una figura relevante de la música experimental más reciente es sin duda su inusual acercamiento al órgano. Su heterodoxa propuesta parte de la exploración del potencial acústico del instrumento, pero sin olvidar su relación con los espacios que habitualmente ocupa o su dimensión sacra. En Archipiélago O'Dwyer ofrece una interpretación site-specific, al utilizar el órgano del auditorio Manuel de Falla.
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Sábado, 22 de septiembre
Edificio Sabatini, Auditorio
Museo Reina Sofía
18:00 – 19:00 h
Tarawangsawelas + Rabih BeainiTeguh Permana y Wisnu Ridwana, procedentes de Bandung (Indonesia), realizan a dúo su especial versión del tarawangsa, una música propia de rituales y ceremonias procedente de Sunda, en Java Occidental. Para ello utilizan dos instrumentos, el tarawangsa, similar a un violín de dos cuerdas, y el jentreng, cítara de siete cuerdas. En su paso por Archipiélago contarán con la colaboración del inclasificable Rabih Beaini, artista libanés también conocido como Morphosis, quien procesará el sonido del dúo y lo llevará hacia direcciones nuevas e inesperadas.
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Sábado, 22 de septiembre
Edificio Sabatini, Jardín
Museo Reina Sofía
19:15 – 20,15 h
Nadah El ShazlyAhwar (2017), debut discográfico de esta joven vocalista y multi instrumentista asentada en El Cairo, que ha sido aclamado por los medios especializados, constituye una excelente introducción a la efervescente escena musical de la capital egipcia. Aún por descubrir en nuestro país, El Shazly mostrará en Archipiélago el personal discurso sonoro que articula sus canciones, donde a las habituales estrategias de improvisación y uso de la electrónica, suma elementos de la música popular árabe de principios del siglo XX, aunque sin asomo de nostalgia, más bien aprovechando su vigencia y potencial renovador.
Después de trece años de espera, celebramos la aparición del último álbum en solitario del alemán Erik Wiegand (Errorsmith), Superlative Fatigue (2017), cuyo título, además de remitir a su extenuante proceso de creación, bien podría servir para definir el cansancio que produce la repetición de las fórmulas caducas y predecibles de determinados estilos musicales, algo de lo que Errorsmith consigue zafarse siempre con éxito e imaginación. Wiegland ha creado el sintetizador Razor, piedra angular de este último álbum, y forma parte de los grupos MMM con Fiedel (dj residente del club Berghain), y Smith N Hack con Frank Timm (Soundstream).
21:45 – 23:15 h
DJ LagEl gqom, producido en los suburbios de Durban (Sudáfrica), es una mezcla singular de ritmos rotos, minimalismo percusivo y elementos procedentes de géneros como el hip hop, el house e incluso el maskandi (música folclórica zulú). Pese a su corta edad Lwazi Asanda Gwala (Dj Lag) ha conseguido catapultar este sonido eminentemente local al ámbito internacional gracias a sesiones arrolladoras y burbujeantes como la que promete para el cierre de esta edición de Archipiélago.

Celebrada el 21 sep 2018
En su segunda edición Archipiélago reafirma su intención de presentar la escucha como forma de conocimiento y, a la vez, de disfrute estético. En este sentido, invita a comprender la complejidad del mundo contemporáneo no solo a través del oído, sino también del cuerpo, induciendo al espectador a que absorba el sonido con todos sus órganos y huesos.
Este año aumenta el número de artistas participantes y se diversifican los espacios: se celebran conciertos en el Jardín del Edificio Sabatini, en su Sala de Bóvedas y Auditorio, así como en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, vecino al Museo.
Si algo caracterizó en lo musical los primeros años del siglo XXI, esto fue la impresión de una suerte de parálisis, una supuesta incapacidad de contribuir con algo nuevo a una historia entendida como un continuo avance lineal. De ahí que, en 2018, para escapar de una cierta institucionalización en la que ha terminado aislada la experimentación, se opte por explorar otras referencias geográficas, intentando volver a buscar sus orígenes y ecos en lo popular, del que la innovación continuamente se retroalimenta. Asimismo, se propone atender a otras formas de entender la escucha que impliquen el cuerpo a través del baile.
Ana R. Alonso-Minutti, Eduardo Herrera y Alejandro L. Madrid, en el libro Experimentalisms in practice. Music perspectives from Latin America (Oxford Universty Press 2018), definen la experimentación musical no como un concepto universal sino como una noción situada en relación con los contextos específicos en los que surge. Si bien lo experimental debería entenderse como sinónimo de búsqueda, o como aquello que "no tiene límites" según Michael Nyman, en los últimos años se ha visto lastrado por fórmulas predeterminadas, en buena medida deudoras de una concepción principalmente anglosajona y eurocéntrica, que de manera implícita parecen afirmar que aquellas otras expresiones musicales, fuera de sus límites sonoros y geográficos, carecen de la autoproclamada capacidad para mirar hacia el futuro de manera progresista.
Ante este sentimiento de agotamiento convertido en clima de época se ha producido un giro hacia al pasado: escuchar con nuevos oídos todos los registros sonoros del siglo precedente con el deseo de hallar alternativas a las ataduras de un canon construido en base a genealogías y relatos ya exhaustos.
Sin ánimo de construir una nueva jerarquía, las y los artistas de esta edición ofrecen propuestas desde diferentes geografías y prácticas, dando a conocer otros proyectos y contextos históricos, así como otros futuros musicales.
Con el apoyo técnico de
Laboratorio de Informática y Electrónica Musical-LIEM, Centro de Tecnología del Espectáculo-CTE, Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música-INAEM y Real Conservatorio Superior de Música de Madrid-RCSMM
Comisariado
Rubén Coll y José Luis Espejo
Organiza
Museo Reina Sofía
Patrocina

Más actividades
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
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Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.


