Sala 205.08
Mater Dolorosa: las mujeres en Guernica
Tras pintar Guernica, Pablo Picasso continuó desarrollando algunos de sus personajes e incorporando otros nuevos en una serie de obras que críticos contemporáneos como Roland Penrose o Alfred H. Barr Jr. denominaron Postscriptos (Epílogos). La mujer llorando y la madre con el niño muerto son los temas principales de este conjunto de obras que concibió como cuadros autónomos. Ambos son motivos que entroncan con la tradición del barroco español de la Mater dolorosa y de la piedad, símbolos populares, pero también profundamente patriarcales, de la aflicción y el dolor. Durante el verano de 1937, Picasso se obsesionó con la figura de la mujer llorando, un tema que no aparecía en Guernica. Madres que han perdido a sus hijos y cuyo dolor las ha vuelto monstruosas. Sobre esta imagen realiza una amplia serie de obras en las que la descomposición de la figura, las bocas entreabiertas emitiendo alaridos, los ojos llorosos y los pañuelos, transmiten la esencia misma del llanto y son expresión de una profunda crisis existencial causada por la guerra. Es la mujer vista como máquina de sufrimiento, en palabras del propio Picasso. Su fisonomía se inspira en su compañera de ese momento, la fotógrafa surrealista Dora Maar. Políticamente comprometida, antifascista y autora de una obra documental de fuerte carácter social, Maar aparece representada como depositaria del dolor de los demás y como reflejo de la relación abusiva entablada con el pintor. En cualquier caso, la propia Maar no se identificaba con ninguna de estas versiones: «Todos los retratos que [Picasso] hace de mí son mentiras. Ninguno es Dora Maar».
11 obras




Sala 205.07
Gecé: The Sewer Inspector
Sala 205.09
La Exposición Internacional de 1937: arquitectura, arte y propaganda









