Sala 205.11
La noche española. Flamenco, vanguardia y cultura popular
Esta sala toma su nombre de la exposición que organizó el Museo Reina Sofía en 2007 en la que se revisaba por primera vez la posición del flamenco en el marco de la cultura visual de las vanguardias artísticas. En la primera mitad del siglo XIX, el imaginario romántico había consolidado algunos de los estereotipos más duraderos de la españolidad, como los cantes y bailes tradicionales, la Semana Santa o los toros. El flamenco, que a finales del siglo XIX había adquirido ya un estatus paradigmático dentro de la cultura popular, se convertirá en referente decisivo de las vanguardias desde sus inicios. Uno de estos elementos es la alusión a la guitarra española, que aparece comúnmente en los cafés y estudios de artista como elemento que denota una vida bohemia. Su plasticidad estética y, sobre todo, su cualidad táctil, en cuanto objeto hueco que cobra vida al tocarlo, lo hizo especialmente valorado por los cubistas. La misma cualidad performativa aparece en las representaciones de bailaoras, en las que el vestido, la mantilla y el abanico, que se presuponen dotados de movimiento, participan de la misma desintegración de la forma tridimensional.
En esta recuperación del flamenco destacaron también fenómenos como los Ballets Russes de Serguéi Diáguilev, que incorporó a su repertorio ballets de temática española tras su estancia en el país durante la Primera Guerra Mundial. En España, figuras del baile como La Argentina o Vicente Escudero, la música de Manuel de Falla y Enrique Granados, la poesía neopopular de autores como Federico García Lorca y José Moreno Villa, o el Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922, fueron fundamentales en esta apreciación por lo popular por parte de los creadores de vanguardia.
18 obras














Sala 205.10
Guernica
Sala 205.12
Alberto: La romería de los cornudos, 1933
