De Viva Voz
Programa de visitas-encuentros en diálogo con artistas de las Colecciones

Vista de la Sala 8: ¿Qué le hace el sida al arte?
Fotografía: Roberto Ruiz
El programa De Viva Voz propone una serie continuada de visitas a distintas obras y salas de la Colección. Arte Contemporáneo: 1975 – Presente, de la mano de artistas presentes en ella. En un formato híbrido entre una conversación distendida y una visita comentada, se propone un acercamiento a detalles del proceso creativo, las intrahistorias de carácter biográfico y otras informaciones relevantes en torno a las obras y sus contextos.
En cada encuentro una figura de referencia del Museo ejerce como anfitriona y guía la conversación, abriendo la discusión a las posibles cuestiones que entre el público asistente surjan sobre la creación contemporánea en la voz de sus principales artífices: las y los artistas.
Entrada gratuita hasta completar aforo. Puedes retirar tus entradas en la web del museo desde una semana antes de cada sesión (máximo 2 por persona). Se reserva el 20 % del aforo para retirar las entradas en taquilla el día de la actividad.
Entrada gratuita hasta completar aforo. Puedes retirar tus entradas en la web del museo desde una semana antes de cada sesión (máximo 2 por persona). Se reserva el 20 % del aforo para retirar las entradas en taquilla el día de la actividad.
Las actividades de este programa
![Agnes Essonti Luque, A Journey [Un viaje], 2024. Museo Reina Sofía](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/AGNESESSONT.jpg.webp)
De Viva Voz 3. Agnes Essonti Luque
Actividad pasada
La obra Un viaje (2024), de la joven artista española-camerunesa Agnes Essonti Luque, invita al público a acompañar a una réplica de una estatuilla africana de madera del Museu Etnològic i de les Cultures del Món (Barcelona) en su periplo de retorno a Camerún. La documentación visual y fotográfica que narra esta historia actúa como estrategia de reparación y restitución simbólica frente a las políticas extractivistas de la institución museo en la modernidad occidental. De esta manera, la instalación permite activar la conversación en torno a la violencia y el vaciado que producen ciertas dinámicas coloniales, pero también sobre la memoria familiar y los saberes comunitarios.
En diálogo con la comisaria Suset Sánchez, esta visita-encuentro busca propiciar una conversación en torno a la pieza y el contexto en que se muestra, así como atender a otros desafíos, tensiones o preguntas que la obra de Essonti lanza al público.

De Viva Voz 2. Elena Alonso
Actividad pasada
La obra Antojo, expuesta en la Sala 14 de la cuarta planta del Museo, consiste en un arco de medio punto que funciona como continente y catalizador de múltiples referencias ornamentales y formales de la artista Elena Alonso, condensadas en un objeto liminal. A medio camino entre la escultura, la arquitectura y la instalación, la pieza acoge la experiencia-ritual de paso que supone atravesar el umbral que propone, activando en ese tránsito otros sentidos y lecturas.
La propia artista, en conversación con la comisaria Beatriz Alonso, arroja luz en este encuentro a dichas referencias, en un diálogo que pretende además dar contexto a una pieza que condensa inquietudes y prácticas de la autora en torno a la escultura en los últimos diez años.

De Viva Voz 1. Cabello/Carceller
Actividad pasada
La serie fotográfica de Cabello/Carceller Sin título (Utopía) (1998) se despliega en la pared de la Sala 8 de la cuarta planta del Museo como un imponente conjunto de imágenes de distinto tamaño y formato que impregna el espacio de una suerte de melancolía política. Hace reverberar el silencio que, aún hoy, domina los discursos públicos en torno al sida. El desolador escenario que proponen las imágenes de estas piscinas, vacías y fuera de temporada, activa un relato de lucha: la respuesta de activistas y artistas frente a la gestión política de dicha pandemia.
En este encuentro con el colectivo de artistas Cabello/Carceller, en diálogo con la subdirectora artística del Museo Amanda de la Garza, se busca mantener una conversación pausada y reflexiva sobre la obra y sus lecturas, así como conocer de cerca detalles sobre su génesis y repercusión.
Participantes
Cabello/Carceller
(París, 1963; Madrid, 1964) es un colectivo de artistas que utiliza el vídeo, la fotografía, la instalación y la performance para cuestionar los modelos hegemónicos de género y las políticas de identidad, proponiendo alternativas críticas. En 2015 representan a España en la 56ª Bienal de Venecia y en 2024 reciben la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes por su trayectoria artística, vinculada al activismo queer y transfeminista.
Amanda de la Garza
es subdirectora artística del Museo Reina Sofía.
Elena Alonso
(Madrid, 1981) es una artista cuya práctica abarca dibujos, esculturas e instalaciones que exploran la tensión entre lo funcional y lo ornamental, a través de procesos artesanales de gran calidez táctil. Ha expuesto en centros como Matadero Madrid o el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) y su trabajo ha sido reconocido con una beca Pollock-Krasner Foundation y el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid.
Beatriz Alonso
es investigadora becaria del departamento de Colecciones del Museo Reina Sofía.
Agnes Essonti Luque
es artista y curadora española-camerunesa cuya obra multidisciplinar explora la identidad afrodiaspórica, el feminismo negro y la conexión ancestral. Formada en fotografía, utiliza el vídeo, la performance y las instalaciones para reimaginar memorias personales y procesos de hibridación cultural. Su trabajo, que goza de un gran reconocimiento internacional, ha formado parte de numerosas exposiciones en distintos países de África, Europa y América. En España, ha presentado su obra en instituciones de prestigio como el Museo Reina Sofía o el Thyssen-Bornemisza de Madrid. Además, participa activamente en colectivos artísticos y colabora con centros culturales como el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA).
Suset Sánchez Sánchez
es responsable de la colección de arte latinoamericano en el departamento de Colecciones del Museo Reina Sofía.
Próximas actividades
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, sería el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.
