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Martes 19, miércoles 20 y jueves 21 de octubre, 2021 - 11:00 h / Edificio Sabatini, Auditorio
Notas para una historia estética de la esperanza en Occidente
Seminario a cargo de José Emilio Burucúa
Tres grandes maestros del siglo XX proporcionaron las herramientas para explorar la posibilidad de escribir una historia estética de ciertas ideas generales: Italo Calvino, Hannah Arendt y Ernst Bloch. A partir de ellos, Burucúa se sumerge en la búsqueda de un discurso capaz de revelarnos de qué manera las manifestaciones artísticas (visuales, sonoras y lingüísticas) transmiten, a lo largo del tiempo, los fundamentos que determinan a las diversas sociedades. Con el fin de abordar los valores simbólico-emocionales de aquellas, se toma como referencia la Pathosformeln (fórmula pathos) acuñada por el historiador Aby Warburg.
El seminario parte de la idea de esperanza, como campo de la experiencia, analizada mediante las formas visuales que la imaginación artística ha asociado a la misma. A través de una metodología de estudio basada en la clasificación de los signos propuesta por Charles Pierce (iconos, indicios, símbolos), y centrándose en detectar metáforas y diagramas, Burucúa revisa un repertorio que parte del pensamiento antiguo del Mediterráneo, llega a la obra de autores como Miguel Ángel y el non finito de su escultura, y concluye en las expectations convocadas por el suprematismo de Malévich y la pintura abstracta norteamericana que va de los años 1950 a 1960.
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Jueves 21 de octubre, 2021 - 18:00 h / Edificio Sabatini, Auditorio
Las transformaciones de la iconografía del elefante en Occidente, entre el simbolismo y el ecologismo
Conferencia magistral de José Emilio Burucúa
—Presentación y coloquio a cargo de Jesús Moreno Sanz, profesor de Filosofía en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), investigador, editor y especialista en las relaciones entre filosofía, ciencia, poesía y mística.
Hasta el siglo XVIII el conocimiento europeo del elefante procedía de las tradiciones asiáticas. Las antiguas nociones sobre la religiosidad de este animal, su magnanimidad y su singular inteligencia, cuya síntesis más completa fue transmitida durante el Renacimiento en la Historia Natural de Plinio el Viejo, resultaron particularmente poderosas y tenaces. Posteriormente, las exploraciones al África central, meridional y al sur del Sahara que condujeron a la creciente presencia de europeos y, más tarde, a la colonización y al imperialismo de las naciones occidentales en esa región del mundo, hicieron posible un nuevo contacto con los paquidermos. El panorama se ensombreció, debido a la persecución y la matanza sufridas a manos de los cazadores en toda África y el elefante perdió su aura de benevolencia e inteligencia, adquiriendo una distinta, hecha de una ferocidad destructiva o de una torpeza que llegaba a la tontería, al socaire de la imaginación que los africanos volcaban en su folklore. En el campo de las artes visuales, la imagen del elefante atrajo el interés de las vanguardias más radicales del siglo XX, como el dadaísmo, el surrealismo o el pop art, hasta llegar a ser un tema central de la relación entre el ser humano y la naturaleza en nuestros tiempos.

Rafael Pérez-Mínguez, Sin título (El elefante), 1973
Celebrada el 19 oct 2021
La Cátedra Juan Antonio Ramírez del Museo Reina Sofía invita al historiador del arte José Emilio Burucúa (Buenos Aires, 1946) a impartir un seminario dedicado a la historia cultural de la esperanza, y una conferencia magistral sobre las relaciones hombre-naturaleza a partir de las representaciones artísticas del elefante. El prestigioso historiador regresa al Museo tras la edición del año anterior, pospuesta por la pandemia y en la que solo pudo realizar una conferencia virtual, para retomar el seminario que quedó entonces pendiente y ofrecer una nueva conferencia presencial.
Burucúa es autor de una historia del arte concebida como historia cultural, en la que la erudición enciclopédica se combina con grandes líneas transversales que perduran a lo largo del tiempo. En este sentido, conjuga las influencias de las constelaciones de Walter Benjamin con las imágenes supervivientes de Aby Warburg, convirtiéndose en una de las voces más originales de nuestro tiempo.
La Cátedra Juan Antonio Ramírez busca reflexionar sobre los límites y el potencial de la historia del arte, una disciplina en constante reinvención metodológica y en continua transformación, antiesencialista y caracterizada por su permeabilidad con otras materias. La idea principal de este programa, a lo largo de sus más de 10 años de existencia, es divulgar y dar cuenta de distintos posicionamientos intelectuales. El nombre de la Cátedra rinde homenaje al historiador del arte Juan Antonio Ramírez (1948-2009), uno de los fundadores del máster universitario en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (organizado por la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Reina Sofía), y firme defensor del carácter singular e imprescindible de la historia del arte en nuestra sociedad contemporánea.
Programa
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
José Emilio Burucúa es licenciado en Historia del Arte e Historia de la Ciencia por la Universidad de Buenos Aires, donde fue profesor titular de Historia Moderna. Ha sido académico visitante en prestigiosos centros como la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París o el Getty Research Institute de Los Ángeles, entre otros. Sus obras tratan sobre diversos temas como la historia del arte en Historia, arte, cultura. De Aby Warburg a Carlo Ginzburg (Fondo de Económica, 2003), la historia de la risa en la Europa del Renacimiento en Corderos y elefantes. La sacralidad y la risa en la modernidad clásica (siglos XV a XVII) (Miño y Dávila, 2001), crónicas de sus viajes como Diario de Nantes (Adriana Hidalgo Editora, 2019) u obras sobre la historia de la perspectiva y las relaciones históricas entre imágenes e ideas. Su último libro, Historia natural y mítica de los elefantes (Ampersand, 2019), escrito en colaboración con Nicolás Kwiatkowski, hace un recorrido sobre la representación de este animal en distintos ámbitos.

![Barnett Newman, Profile of Light [Perfil de luz], 1967](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/large_landscape/public/Actividades/2_20.png.webp)

Más actividades
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.




