Genealogías feministas del asociacionismo artístico en las postrimerías del franquismo y los primeros años de la democracia
Mesa redonda

Marisa González, Estación fax/Fax Station, 1993
Celebrada el 15 sep 2025
—A cargo de Marisa González, Angiola Bonanni y Concha Jerez, en diálogo con la comisaria Violeta Janeiro Alfageme
Este encuentro toma como punto de partida el origen de la conciencia del sujeto artístico como agente político y su capacidad para reivindicar su propia autonomía dentro del campo de las artes visuales. Esta adquisición de conciencia, que emergió en un contexto de represión y exclusión institucional, fue clave para la creación de un movimiento asociativo que daría lugar a la Asociación Sindical de Artistas Plásticos en el Estado español, legalizada en 1977.
Desde una perspectiva feminista, la mesa redonda aborda este movimiento asociativo de artistas a través de la trayectoria política y artística de tres figuras fundamentales: Marisa González, Angiola Bonanni y Concha Jerez, en conversación con la comisaria e investigadora Violeta Janeiro Alfageme. Sus experiencias permiten trazar una genealogía crítica del asociacionismo artístico y de su función transformadora en un contexto que excluía la subjetividad de las mujeres, para quienes se había reservado únicamente los roles de madre y esposa.
Organiza
Museo Reina Sofía
Participantes
Angiola Bonanni
(Roma, 1942) es artista, hija de pintor, que abandona la Facultad de Filosofía para dedicarse a la escultura en hierro. Cuando se traslada a España, en los primeros años sesenta, ya ha participado en varias muestras colectivas de arte joven. Realiza su primera exposición personal en la Galería Neblí de Madrid en 1966, con una pequeña introducción del poeta José Hierro. Se vincula muy pronto al esfuerzo asociativo y democratizador de los sectores culturales de este país. En los años ochenta pasa de la escultura a la instalación y luego al vídeo. En la actualidad, lleva varios años trabajando en temas de feminismo, multiculturalidad e inmigración.
Marisa González
(Bilbao, 1943) es artista, pionera en el uso de nuevas tecnologías aplicadas al arte. La reproducción de imágenes y el uso del fragmento y la repetición como generadores de forma son elementos constantes en su obra. Cuenta con amplia formación en música y artes visuales: piano en el Conservatorio de Bilbao, licenciatura en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid en 1971, máster en el Art Institute of Chicago (Estados Unidos) en 1973 y grado en Bellas Artes en la Corcoran School of the Arts de Washington D. C. (Estados Unidos) en 1976, donde recibe el Premio de Fin de Carrera. Su producción artística, basada en el ensamblaje de técnicas, ha sido ampliamente expuesta en numerosas instituciones artísticas, con más de 60 exposiciones individuales y 150 colectivas, y forma parte de importantes colecciones. En 2023 fue galardonada con el Premio Velázquez de las Artes Plásticas.
Violeta Janeiro Alfageme
(Vigo, 1982) es doctora en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela. Su trabajo se centra en la memoria de los movimientos de mujeres en resistencia a la dictadura española y en prácticas artísticas colaborativas, comunitarias y procesuales con repercusión en la esfera pública. Ha cocomisariado exposiciones en el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) (Móstoles, Madrid), Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) (Ciudad de México), Museo de Arte Contemporáneo de Vigo (MARCO) (Vigo, Pontevedra) y comisariado proyectos en Städtische Galerie Kubus (Hannover, Alemania) y Matadero Madrid. Entre 2023 y 2024 dirige la XVII Bienal Internacional de Fotografía FotoNoviembre (Tenerife). Su exposición ¿Cómo continuar? (Lima, 2021) fue premiada por la Asociación de Curadores del Perú. En la actualidad prepara una muestra para Le 19, Centre Régional d’Art Contemporain (CRAC) (Montbéliard, Francia).
Concha Jerez
(Las Palmas de Gran Canaria, 1941) es artista distinguida con los premios Nacional de Artes Plásticas (2015) y Velázquez (2017). Desarrolla desde los años setenta un intenso proyecto creativo que parte del arte conceptual y se materializa en intervenciones site-specific con un marcado carácter crítico. Pionera de la performance en España, ha realizado numerosas obras de arte sonoro y radiofónico, destacando las creadas junto al artista sonoro y compositor José Iges.
Actividad dentro de la programación...
Marisa González. Arte, memoria y compromiso
En el marco de la exposición antológica dedicada a Marisa González (Bilbao, 1943), este doble programa público busca ahondar en dos aspectos concretos de su trayectoria vital y artística. Por un lado, el proyecto Nuclear Lemóniz (2003-2004), con la proyección de una pieza audiovisual creada en torno a la obra; y por otro, el movimiento asociativo de algunos artistas a finales de los años sesenta y primeros años de la democracia en España, que es revisado, desde una perspectiva feminista, en una mesa redonda.
Ver programa
Genealogías feministas del asociacionismo artístico en las postrimerías del franquismo y los primeros años de la democracia
Actividad pasada
—A cargo de Marisa González, Angiola Bonanni y Concha Jerez, en diálogo con la comisaria Violeta Janeiro Alfageme
Este encuentro toma como punto de partida el origen de la conciencia del sujeto artístico como agente político y su capacidad para reivindicar su propia autonomía dentro del campo de las artes visuales. Esta adquisición de conciencia, que emergió en un contexto de represión y exclusión institucional, fue clave para la creación de un movimiento asociativo que daría lugar a la Asociación Sindical de Artistas Plásticos en el Estado español, legalizada en 1977.
Desde una perspectiva feminista, la mesa redonda aborda este movimiento asociativo de artistas a través de la trayectoria política y artística de tres figuras fundamentales: Marisa González, Angiola Bonanni y Concha Jerez, en conversación con la comisaria e investigadora Violeta Janeiro Alfageme. Sus experiencias permiten trazar una genealogía crítica del asociacionismo artístico y de su función transformadora en un contexto que excluía la subjetividad de las mujeres, para quienes se había reservado únicamente los roles de madre y esposa.

Lemóniz a través del archivo
Actividad pasada
—A cargo de Marisa González y Violeta Janeiro Alfageme, comisaria de la exposición
Durante 2025 Marisa González ha trabajado en la digitalización de un valioso material videográfico inédito, conservado hasta hoy en videocasetes. Se trata de imágenes que la artista grabó en los años 2003 y 2004, cuando documentó el desmantelamiento de la central nuclear de Lemóniz. Esta labor no solo recupera un archivo visual, sino que también reconstruye una memoria personal y política. Al revisar y ordenar este material, González reinterpreta y resignifica el pasado, estableciendo un diálogo entre su testimonio individual y la memoria colectiva de la lucha antinuclear en el Estado español.
Esta obra muestra cómo el arte puede reabrir debates aún pendientes, especialmente en un presente marcado por la crisis energética, que reactiva viejas controversias. Más que un simple registro del pasado, esta reelaboración se convierte en una herramienta crítica para pensar el presente.
Tras la proyección, comisaria y artista proponen una conversación con el público sobre el sentido de rescatar estas imágenes, qué memorias se preservan y cuáles se desvanecen.
Más actividades
![Blake Edwards, The Party [El guateque], 1968, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-14.jpg.webp)
Blake Edwards. El guateque
Jueves 20 de agosto, 2026
En El guateque el actor extra hindú Hrundi V. Bakshi (Peter Sellers) es invitado por error a una lujosa fiesta en Hollywood. Su curiosidad y torpeza desencadenan constantes y divertidos desastres. Durante la velada consuela a Michèle, una joven actriz que ha sido despedida por su productor. El caos se intensifica cuando Bakshi abre accidentalmente el suelo móvil, haciendo que los invitados caigan a la piscina. Un pequeño elefante pintado a la moda hippie irrumpe en la fiesta traído por un grupo de jóvenes, al que Bakshi pide que laven por ser un animal sagrado en su país. La casa se inunda de pompas de jabón, culminando la velada en un hilarante caos.
Cuando un día le preguntaron a Stanley Kubrick quién era Peter Sellers, este respondió: «No existe tal persona como Peter Sellers». El guateque es una de las comedias más reconocidas de la historia del cine. Su director Blake Edwards y el actor inglés realizaron una divertida crítica a una sociedad conservadora que desaparecía. Las revoluciones culturales de los años sesenta cabían en el contenedor de una piscina revuelta: gente de la alta sociedad, un elefante, un ballet ruso, los camareros, unos jóvenes beatniks..., de igual forma que la propia identidad de Sellers —un recipiente vacío que podías rellenar—. Edwards utilizó la innata improvisación del genial actor y la piscina como continente para hacer la revolución.

Lucrecia Martel. La ciénaga
Viernes 21 de agosto, 2026
Un par de familias pasa los días de verano en una casa de campo. La relación entre ellas deja ver una profunda crisis. El alcoholismo de Mecha (Graciela Borges) y Gregorio (Martín Adjemián) se hace evidente, afectando a la deriva en la educación de sus descendientes y su impacto en las relaciones de respeto y afecto. El hastío se denota en la propia dejadez del entorno.
Lucrecia Martel aborda en La ciénaga la decadencia de una familia de clase media argentina. La pileta con el agua estancada y sucia es el reflejo del colapso económico y social de todo un país. Pero no solo es el reflejo de la crisis económica, también se convierte en un pozo oscuro que se va alimentando por el propio dolor de quienes habitan la casa. Antiguo espacio de alegrías, la piscina se transforma en el reflejo de la propia depresión de los adultos, cuya consecuencia es la apatía. Y los hijos, pero sobre todo las hijas, parecen ser las únicas personas despiertas en esta deriva. Exceptuando algún conato de inconsciencia, la juventud se moja en el agua de la lluvia o el río, agua que fluye, pero se cuida de acercarse demasiado a la piscina.
![Yorgos Lanthimos, Kynodontas [Canino], 2009, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-16_00.jpg.webp)
Yorgos Lanthimos. Canino
Sábado 22 de agosto, 2026
Un matrimonio con tres hijos adultos vive en una moderna casa de campo. Una gran piscina preside el lugar central de un amplio jardín. La propiedad está rodeada por una extensa valla que no permite ver lo que hay fuera. El padre ha educado a sus hijos sin contacto con el exterior, manteniéndolos en la creencia de un mundo falso: los aviones caen al jardín como si fueran juguetes y deben comportarse como perros para defenderse de la ferocidad de los gatos que rodean la casa. La promesa de salir al mundo cuando pierdan el diente canino es su prueba de madurez.
Lanthimos construye un mundo surrealista, cómico y atroz. La piscina es el elemento central de la casa, un espacio limitado y controlado que se asimila al propio mar, pero bajo la supervisión del padre. Es un espacio de imaginación, pero con objetivos funestos: los hijos son adoctrinados bajo las aguas en la creencia de un mundo mejor, ajeno a la realidad. Los límites de la piscina son los propios límites de su libertad, un falso estado de bienestar que se expresa en sus cuerpos ingrávidos dentro del agua. El líquido elemento es un magma analgésico donde poder educar a la prole bajo el miedo latente de la dentellada de un tiburón.
![Binka Zhelyazkova, Baseynat [La piscina], 1977, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-17_00.png.webp)
Binka Zheliazkova. La piscina
Viernes 28 de agosto, 2026
La joven e inteligente Bella (Yanina Kasheva), tras un inesperado desengaño amoroso en su fiesta de graduación, conoce a Apostol (Kosta Tsonev), un arquitecto reservado, y a Boyan (Kliment Denchev), un actor cómico descreído con el país. Los tres personajes se encaraman en lo alto del trampolín de una piscina pública y entablan una extraña relación de amistad, amor y desesperanza que refleja el choque entre generaciones.
Binka Zheliazkova, la gran enfant terrible del cine de Europa del Este, crítica con el sistema comunista y cineasta enormemente reconocida fuera de sus fronteras, llevó a cabo en La piscina una magistral metáfora de un país en decadencia. La piscina pública simboliza un coto cerrado e inmóvil donde la sociedad está estancada. Desde la altura de un trampolín visualiza, a modo de panóptico, a las distintas generaciones que viven bajo un espacio limitado. Por un lado, las personas mayores intentan conservar el antiguo espíritu revolucionario con constantes ejercicios natatorios colectivos, mientras que, por otro, las jóvenes no ocultan un deseo de libertad que no es satisfecho. Existe un choque ideológico en cómo actúan y se mueven en el recinto, dejando ver la enorme hipocresía de los ideales perdidos del socialismo, que se refleja en la apatía total de la juventud. Así, La piscina es para Zheliazkova un reflejo del desencanto y del vacío existencial de todo un país y de un sistema.
![Jacques Deray, La piscine [La piscina], 1969, película](https://recursos.museoreinasofia.es/styles/small_landscape/public/Actividades/ciclocine-piscinas-18.jpg.webp)
Jacques Deray. La piscina
Sábado 29 de agosto, 2026
Los personajes interpretados por Alain Delon (Jean-Paul) y Romy Schneider (Marianne) viven su amor en un aparente esplendor. Una casa bañada por el sol, una exultante piscina, cuerpos bellos, una sexualidad rebosante. La visita de Harry (Maurice Ronet), músico de éxito, amigo de Jean-Paul y antiguo amante de Marianne, acompañado por su joven y hermosa hija Penélope (Jane Birkin), hace tambalear la relación, sacando a la luz los celos e inseguridades de cada uno en un oscuro juego de posesión y rivalidad masculina.
Si hubiera una definición del luminoso estanque azul de este thriller sexual, ser ía el paraíso de Adán y Eva, representado por los instantes de felicidad de Romy Schneider y Alain Delon en esa piscina de la Costa Azul francesa. La aparición de esas dos hermosas criaturas besándose semidesnudas en el límite del agua es una de las imágenes más plenas del cine. Ese paraíso no podía ser quebrado de ninguna manera, ni siquiera por la muerte. Al igual que en el cruce del Tigris y el Éufrates, donde los dos primeros amantes de la humanidad se bañaban desnudos en el agua, inocentes ante el final que les acontecería, el reflejo de las aguas cristalinas de La piscina muestra ese juego, pero también los profundos traumas que bajo ese manto esconden las relaciones amorosas y los límites que solo el amor es capaz de romper para salvarlo.
En esta sesión se proyectan los dos finales de esta película: la versión original, abierta y simbólica, y la versión española, motivada por la censura del franquismo, con una nueva secuencia para estrenar en España con una visión tópica y reduccionista que reflejaba la condición sociológica del país.